Jueves, 01 de marzo de 2001
F. el E. afrontaba su penúltima Jornada liguera con la máxima intensidad, ya que una carambola de resultados más compleja que el último cuadro de Raúl podía llevarnos a la tercera posición y, por ende, a la clasificación a la siguiente ronda. Por eso, el equipo se concentró en un conocido hotel sevillano la noche anterior (Salvador Plaza) y nuestro técnico, ausente desde la Jornada 3, planificó telepáticamente el partido concienzudamente. Sin embargo, algunos de los puntales del equipo hicieron oídos sordos (¿o sería mejor decir ciegos?) a esta convocatoria y se escaparon a celebrar que, por fin, en Sevilla es Primavera. Como prometieron volver puntuales a la hora del partido todos confiábamos en ellos, así que no nos preocupamos en exceso. Pero ete aquí que, ¡oh, sorpresa! Cueli, Javi Ciudad Real, y alguno que otro se perdieron por el camino. Al parecer, una especie de fiebre actosa denominada "whitelabeliolus múltiple" les impidió finalmente estar a tope. El único que, aparentemente, pudo superar, debido a su extraordinaria musculatura, este estrago fue Peto, que acudió raudo al encuentro y llegó allí el primero.
Pero, a pesar de sus nobles pretensiones, la verdad es que todos pudimos comprobar que definitivamente Peto no había podido escapar a tan extraña enfermedad. Lo dilatado de sus pupilas y el escozor que delataba el rojizo de sus ojos nos hizo temer por su salud, pero él, valiente, bravo, héroe, no paraba de repetir: "vyajugá, toy putamadre" y luego dejaba escapar una extraña sonrisa entre un nauseabundo hálito provocado por la infiltración a la que fue sometido a última hora. Comenzamos el calentamiento como es habitual en nosotros, comentando qué tal ha ido la semana sentados en el banquillo, tirando a canasta con la pelota desinflada, llamando a las novias por el móvil,,,, mientras, Peto trataba de huir de sus fríos sudores corriendo por toda la pista entre zigzagueos, gritos de motivación, lo que parecían fallidos intentos de dar palmadas...Una vez calientes (para eso no nos hace ninguna falta correr ni estirarnos) recogimos a Peto de las colchonetas que había en la esquina del polideportivo donde dormía un plácido sueño, y consensuamos el quinteto inicial con el desinterés de siempre. Tras el grito de guerra de siempre de Cisco "¿Quién sale?¡Yo mismo!" y con un poco de retraso por la casi incomparecencia del equipo contrario, comenzamos el encuentro.
Únicamente por ser fiel a la realidad de los hechos este comunicador hace constar que el equipo contrario empezó con sólo tres jugadores de campo, pero esto en nada influyó para que nuestro gran equipo comenzara con un 2-0 a favor en los primeros cinco minutos con un golazo de Antonio y otro no menos espectacular de Cisco. Parecíamos más que ellos, corriendo, defendiendo, bien colocados, y con un Peto extraordinario cubriendo todas las zonas del campo, corriendo aquí y allá, presionando a los defensas del equipo contrario, a los nuestros, al árbitro, al mesa, a un señor que pasaba por allí...
Pero pronto el partido se compensó. Por una parte apareció Lola, conocida Talismán del equipo, Huerta de la Salud recuperó al jugador que le faltaba, y Peto, exhausto, tuvo que ser sustituido. Luego nos enteramos que, al borde de la lipotimia, tuvo que ser duchado contrariamente a su voluntad por Raúl y Nonio. Su participación en el resto del partido, desgraciadamente para nosotros, apenas fue ya testimonial. Por las injusticias arbitrales a las que siempre achacamos nuestras derrotas nos voltearon el marcador, y al descanso llegamos con un 2-3 que dejaba las espadas en alto para la segunda parte (Javi tenía algo más en alto porque, como ya hemos comentado, Lola estaba por allí).
El segundo tiempo fue un toma y daca continuo, toma por parte de ellos, y daca por nuestra parte. Aquí se demostró una vez más que el fichaje del Peri fue un acierto total, ya que con sus contínuas estiradas y salidas (salido estaba también Javi porque Lola seguía por allí, como lo confirma el marcador adverso); como decía, que se me va el hilo, el Peri nos seguía manteniendo en el partido, y un zarpazo de Nonio tras una incursión más por la banda de nuestro sprinter Raúl colocó el 3-4 en el marcador.
Faltaban 6 minutos, y tras un tiempo muerto donde Antonio nos daba instrucciones mientras el resto nos es que pensara en Confucio, es que hablaba con él, nos lanzamos en plan Kamikaze a por la victoria o por lo menos a hacer honor a nuestro nombre. Fran, Cisco, Antonio, Raúl, ... todos corrían (con perdón) como posesos, hasta Peto parecía recobrar las fuerzas. Javi y Nonio a punto estuvieron de lesionarse mutuamente al tirarse por un balón. Se ponían los pelos de escarpia viendo la voluntad de este equipo, nos tendrían que dar el Premio a la Combatividad aunque sólo sea porque siempre vamos casi todos a los partidos a pesar de la clasificación.
En la última jugada a punto estuvimos de conseguirlo. Javi se lanzó en plancha a robar el balón (el pesao todavía nos enseña la heridita que se hizo) y aunque se lo llevó limpiamente, el árbitro, ¡ay, siempre el árbitro! pitó una incomprensible falta caundo montábamos (con perdón) un contraataque en mayoría. Los nervios afloraron. Peri ¿insultó? al árbitró con un ¡venga ya! que le valió la primera tarjeta amarilla de su dilatada carrera deportiva, y el partido finalizó con una injusta derrota. Al pedir explicaciones al colegiado, este nos dio una explicación convincente. "Ha sido falta porque al entrar al oponente has retrotraido la pierna, y por eso es falta". Seguro que Valdano lo entendió, pero nosotros nos quedamos arrascándonos la cabeza pensando ¿retroqué? ¿se habrá cagado en nuestra puta madre y ni nos hemos enterado?. El caso es que perdimos y se nos fueron las posibilidades de clasificación.
Como tenemos más moral que el Alcoyano, mientras tomábamos el refrigerio ya nos estábamos confabulando para ganar el siguiente match y alcanzar el cuarto puesto, record de este joven equipo. ¿Lo conseguiríamos?. Mientras pensábamos esto vimos como se acercaba Peto al camarero y le decía "Perdona, señor camarero, acabo de disputar un partido y me encuentro cansado, ¿tendría por ahí una bebida tonificante?". Después de eso, ¿quién dice que no somos únicos?. Achu.
Por: Javier González de Herrera | La crónica de la jornada | Comentarios (0) | Referencias (0)
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